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Yom Kippur 5780

October 5, 2020

Rabbi Geier

Español

BS"D || Rabbi Geier


Yom Kippur 5780


Año tras año nos volvemos a reencontrar en este camino de revisión. Volvemos a situarnos frente al tribunal celestial y el nuestro propio, uno más severo que otro. Uno más misericordioso que otro; uno más permisivo que el otro.


Lo cierto es que nos cuesta enfrentarnos a nuestras faltas, a nuestros errores y probablemente, de los dos tribunales es el de Dios el más misericordioso. El nuestro propio sería tan severo, que a veces preferimos no reconocer las faltas y obviarlas.


Por supuesto que no es ésa la postura de nuestra tradición frente a Iamim Noraim: la imagen de un Dios que cuenta a su rebaño y lo hace pasar bajo su cayado, como escucharemos en Unetane Tokef, y que revisa cada uno de nuestros actos, es algo fuerte. NADA se le escapa a Dios. Con lo cual, si nosotros lo pasamos por alto...él no lo hará.

“En nombre de la corte celestial y en nombre de las cortes terrenales”, nos sometemos a un análisis exhaustivo de otros, a sabiendas de que el nuestro, podría no ser el más justo ni el más profundo, ni el más severo.


El Rambam, el célebre Maimónides, en su Mishné Torá, resumió el proceso de la Teshuvá en 3 ó 4 pasos:


1. Hakarat hajet

Debemos reconocer en principio que hemos actuado mal. Olvidarnos del recurso de buscar la culpa en el otro e indagar en nosotros mismos sin intentar liberarnos de nuestra parte, a sabiendas o sin quererlo. Meternos en nuestra conciencia y rever si acaso lastimamos a nuestros semejantes, a quienes nos rodean. Revisar nuestro comportamiento como judíos, quizás. Nuestro compromiso con nuestra Comunidad, con la tarea comunitaria. En cualquiera de los casos, sin reconocimiento de nuestras faltas, no puede haber arrepentimiento, ni perdón alguno.


2. Tikún

Si tenés la enorme tranquilidad de conciencia de que no causaste algún daño a tus semejantes y tu comportamiento fue el correcto, este paso no es para vos. En general, durante el año le pisamos el pie sin quererlo a alguien. O posiblemente entendimos que alguien merecía un trato que pudo haber sido injusto. El tikún tiene que ver con enmendar el daño.


No importa si es material, o tuvo que ver con una actitud o una acción concreta. No importa, otra vez, si fue adrede o si fue sin conciencia del acto y sólo percibimos la reacción de nuestro semejante afectado por nuestro accionar. Incluso si fue una ofensa, el punto es reparar. Tomar coraje y enfrentar a quien debemos enfrentar, comenzando por nosotros mismos y tomar responsabilidad del daño, sea cual fuere.


Recordemos que no se trata de pedir a Dios por los daños que afectaron a los hombres.


Se recomponen con el Creador las afrentas que pudimos haber tenido con Él (bein adam laMakom); se recomponen con nuestros semejantes, aquellas que tuvimos en lo terrenal (bein adam lejaveró).


3. Vidui

Dentro del proceso de Teshuvá, la Mitzvá más importante de Iom Kipur es el Vidui o confesión. De hecho, es lo que hacemos durante todo nuestro Shabat Shabatón. Durante nuestras tefilot de Kipur verbalizamos una lista de errores para no “olvidarnos” de ninguno y que podamos encontrarnos con la repentina sorpresa de que quizás, existe alguno que dejamos de lado, sin darnos cuenta.


Si bien como judíos no tenemos la costumbre de la “confesión” en los términos que lo tiene el cristianismo, el reconocimiento privado, en principio, y en comunidad, durante la tefilá, es la forma en que nuestra tradición nos propone no pasar por alto y darnos por enterados de que hay un reconocimiento que debemos hacer. El sonido del shofar, es el que nos despierta del letargo al que las actividades cotidianas nos someten y nos adormecen en la tarea de revisión.


4. Azibat hajet

El definitivo cambio. De nada sirve todo el proceso anterior si luego de haber cumplido paso a paso repetimos el error o nos volvemos a descuidar y cometemos la misma falta. Sólo hay enmienda del error cuando se repitió la misma situación y pudiste tomar un camino diferente al tomado anteriormente. La prueba final de una Teshuvá sincera es el cambio.


El desafío de Kipur consiste en generar ese cambio. Cambiar conductas, controlar impulsos, mejorar nuestras relaciones y nuestras reacciones; diagramar un camino diferente para no caer en el mismo error.


Así expuesto parece simple, ¿no? El Rambam nos lo simplificó en esta suerte de guía para el buen arrepentimiento. Como toda propuesta escrita, cuando se la incorpora a cada ser humano, cobra matices, mejoras y diferentes posibilidades de interpretación.


Como sea, y de la forma que sea, intentemos aplicarla. Es el principio para mejorar nuestras relaciones, y mejorar los resultados en nuestra convivencia: a nivel personal, a nivel familiar, a nivel comunitario.


Que tengamos un proceso de teshuvá sincero y efectivo, y un año dulce y fructífero de construcción conjunta.


Leshaná tová tikatevu vetejatemu!

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